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Mostrando las entradas etiquetadas como uruguay

LA SOMBRA DE ARISTO

LA SOMBRA DE ARISTO   Durante mi infancia, en el pueblo de mis abuelos (Sarandí Grande, departamento de Florida, Uruguay), un personaje al que todos conocíamos como Aristo y del que poco se sabía, recorría las calles día tras día. Iba arrastrando los pies y un poco a los tumbos llevando siempre en el bolsillo de atrás de su viejo pantalón, una honda. Todos nos burlábamos de su andar y le gritábamos “¡Aristo!” para luego escondernos para que no nos viera. Pasados los años, entendí que esa forma de tratar a los diferentes, es cruel e injusta. Aunque tarde, hoy escribo esta historia como un pequeño intento de reivindicación. —¡No se puede jugar a las cartas con ustedes!, ¡siempre ganan! Sinforosa, la abuela de Jorge, se quejaba de la buena suerte que tenían él y sus primos, Ana y Pedro, en el juego del purrete. Los vintenes iban con demasiada frecuencia de la mesa al bolsillo de los gurises y a la noche siguiente retornaban, siempre y cuando durante el día alguno no sucumbiera...

LA PERSIANA (tributo a mi calle)

  LA PERSIANA La persiana a medio cerrar del cuarto de mis padres era nuestro mirador secreto a la calle Asunción.  Angosta y transitada, segundona y humilde, intentaba sin conseguirlo, hacerse lugar entre dos colegas de mayor alcurnia. Una imponente, con título de avenida y aires de grandeza que se convierten en vientos perennes que levantan faldas y estropean paraguas. Otra más humilde y doméstica, que defiende con bravura su estirpe, llevando ómnibus y autos al centro de la ciudad, haciendo sentir el rigor de un empinado y largo, larguísimo repecho. En aquel apartamento de un solo dormitorio, nos acomodábamos mis padres, mi hermano y yo, sin protestar, disfrutando sin lujos nuestra infancia. Mi madre nos decía que no anduviéramos mucho en la calle. Creía que un mundo de riesgos y peligros invisibles estaban esperando para caer sobre nosotros apenas traspasáramos la puerta del edificio y tocáramos las baldosas de aquella desgastada vereda. Fue así que aqu...

REFLEXIONES DESCONFINADAS 2: TE QUIERO...PERO DE LEJOS

REFLEXIONES DESCONFINADAS 2: TE QUIERO…PERO DE LEJOS. Siempre me acompañó la certeza del primer abrazo aunque no lo recuerde; seguro un regalo de mi madre. Luego nosotros repetimos el ritual y abrazamos a nuestros hijos queriendo llenarnos de tanta felicidad y hacerla eterna.  Porque el abrazo, aunque   fugaz, tiene algo de apropiación, del deseo de no dejar escapar ese momento. Sí, ya sé que hay abrazos de compromiso o de ocasión. Pero yo no hablo de esos. Hablo de los verdaderos, los sentidos, los que surgen porque sí, los que no se calculan ni se piensan. El abrazo, vence a la distancia. Reta y desafía nuestro espacio individual para convertirlo en un lugar compartido. Cuando abrazás, tu corazón queda cara a cara con el del otro, para que se cuenten las cosas que la razón, esa tonta que vive en la azotea, no sabe contar. El abrazo entibia el alma cuando ésta se enfría de soledad o desdicha; o simplemente cuando algún invierno sorpresivo se cruza en nuestra v...

REFLEXIONES DESCONFINADAS: UN EJERCITO DE OJOS

REFLEXIONES DESCONFINADAS 1: UN EJERCITO DE OJOS Un ejército de ojos tomó la calle. Miles de miradas perdidas inundando el espacio que dejaron otras que, encerradas, esperan el momento de imitarlas. Cuando sea prudente; o cuando ya no se pueda más. Batallones desordenados de seres con medio rostro con sus gestos perdidos detrás de telones de papel y tela. Perdidas las muecas de disgusto y las sonrisas tibias. Extraviados los labios apretados del esfuerzo o la desazón; escondidas las bocas abiertas por el asombro o el aburrimiento. Perdido el beso, atrapado en el tamiz del tapaboca. Curioso, ¿no?: igual que un virus. Tal parece que tendremos que aprender a ser más escrupulosos para descubrir en los ojos del otro las profundidades del alma; más allá de la poesía y el romanticismo. Tendremos que esforzarnos para que los demás vean en nuestras pupilas el reflejo de nuestros sentimientos. Extraño, todo es muy extraño. Pero real. ¿Cómo será el mundo en quince ...

JUSTO LO NECESARIO

JUSTO LO NECESARIO Justo lo necesario, se corren las cortinas de mi universo eterno. Nada ni nadie puede, tocarlo con sus dedos. Ni corretear mi sombra ni burlar mis anhelos. Ni pensar en que algo cambiaré porque ellos me tienten con su cielo. Justo lo necesario. Nadie podrá cambiar ni transformar el tiempo. El tiempo solo existe para ponerse viejo.

ROCHA: BALCÓN AL INFINITO

ROCHA: BALCÓN AL INFINITO Una botella en la playa desierta en una mañana de invierno, fría y extraña. Podría ser el resto de algún amor naufragado, pero no hay carta en su interior que me cuente el porqué de su presencia ni su origen. Solo ella vacía y desnuda. Miro al mar, río grande convertido en océano justo en este lugar, distinto aunque el mismo que baña el lugar donde vivo. Un camino infinito aunque imposible de recorrer con mis pies. Las olas golpean con fuerza las rocas de Punta del Diablo, esculpiendo con paciencia milenaria, pequeños huecos, cavernas que se agrandan minuto a minuto, siglo tras siglo. Nada es igual en este balcón al sur; nada es estático ni inmóvil aunque lo parezca. Desde el grano de arena que vuela a destinos desconocidos o la gota de agua que salpica la orilla para desaparecer anónima, sin sonido. Hasta el cielo hoy negro de tormenta o el viento que trae la tempestad. Esta extraña luz que deja más blanca la playa, que amarrona al...

El papel higiénico

PAPEL HIGIÉNICO -  Cuentos de mi padre y sus amigos. Como todas las provisiones, el papel higiénico había sido comprado en unas de las tantas etapas del viaje de ida. En un boliche se compraba el vino, y de paso se disfrutaba de una grapita o caña para no pasar por mal educados frente al bolichero. En otro, se compraba el tabaco y se repetía, acorde a la época, religiosamente el rito: una copita “al paso”. Cuando llegó el turno al papel higiénico, a los compradores se les hizo difícil recordar la cantidad necesaria, y bueno, se compró “al tanteo”.   El día en que se terminó, al Pájaro se le da por querer ir al baño con todos los lujos. La boca se le convirtió en un surtidor de recriminaciones y lamentos hacia sus compañeros: -“¡Con ustedes no se puede salir!, ¡miré usté, no tener papel ni para limpiarse!, ¡semejantes hombres!, ¡qué disparate!”, y así seguía, sin recordar que él también formaba parte de las expediciones de compra y había compartido sus buenas copit...

LOS TITANES

LOS TITANES ¿Por qué un lugar tan chiquito al lado del mar se llamaría “Los Titanes”?. Quizás exista (aún no he dado con él) un relato mitológico donde se cuente el origen de este pequeño paraíso. Quizás algunos gigantes cansados de levantar cerros con forma de panes de azúcar o ballenas, se detuvieron a descansar en esta playa, parecida pero no igual a otras, a la vista de una isla árida y pequeña que para ellos estaba al alcance de las manos. Quizás, pienso, se quedaron dormidos mirando como algunas toninas (nuestros delfines criollos) daban saltos en el mar buscando algún ahogado para devolverlo a la orilla. Sus calles angostas de pedregullo van limitando manzanas rústicas pobladas de pinos y eucaliptus donde en aquel tiempo, hace mucho, se perdían sencillas casas de veraneo levantadas en su mayoría por trabajadores de clase media; aquella clase media de los 70. Nuestros padres con mucho esfuerzo, habían cumplido el sueño de “la casita de la playa”. A poco má...