EL TREN DE LAS 6:30 -Se vino el frío…- dijo Pedro frotándose las manos y moviéndose unos pasos para alejarse de la vía. El tren de las 6:30 estaba por pasar. La estación de San Fernando se veía casi desierta a no ser por la presencia de Pedro el guarda-agujas y Rodrigo su ayudante. El viejo edificio de diseño inglés, exhibía con orgullo sus paredes de chapa acanalada pintadas prolijamente de azul. Es que había mucho tiempo y las horas se mataban entre pintura, barridas al andén y a la oficina, mates y más pintura. -¿Y no juegan al truco?- preguntó una vez un pasajero que recaló allí por error. -¡Ta loco!, más aburrido que jugar al truco de a dos, ¡deje quieto! Mantener la estación era otra cosa y casi la única cosa que hacer. Cada detalle que encontraban, era observado, conversado y vuelto a observar para después discutir largas horas para decidir qué hacer. -Mirá este agujero. -Pa, nunca lo había visto. -Y por eso te digo que lo mires. -Parece de cl...
Historias, versos y otras yerbas.