Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como relato corto

LA VIEJA DE LA VENTANA

  LA VIEJA DE LA VENTANA Poco a poco su rostro surgía desde la oscuridad de aquel cuarto, como la caricatura de un espectro pasado de moda que solo podía asustar a los distraídos. La luz difusa del sol oculto por los edificios que rodeaban mi calle, iluminaba con desgano aquella cara, descubriendo apenas el contorno de sus pómulos endurecidos por los años, los labios apretados y aquellos ojos chiquitos que aunque cansados de tanto mirar, retenían aún restos del brillo adolescente donde se reflejaba el ir y venir de la gente. Le llamábamos la vieja de la ventana. Ella gastaba sus días, asomándose al mundo a través de aquella ventana de vidrios pequeños y antiguos, escondida detrás de una raída cortina de voile que alguna vez fue blanca y que silenciosa, se movía al impulso de su arrugada mano. Siempre estuvo ahí desde que tengo memoria. Vivía en una de las casas más viejas y derruidas del vecindario. Una construcción de techos altos, paredes gruesas y ventanas enormes con ...

REFLEXIONES DESCONFINADAS 3: VILLANOS Y HÉROES

REFLEXIONES DESCONFINADAS 3: VILLANOS Y HÉROES Ahí van, a la vista de todos; con sus plumas desplegadas en un arcoíris sin colores, burdo y gris. Faltando a la clase de los solidarios, huyendo de las reglas como si vivieran solos. Extraños entre los extraños, desiguales y rancios. Feos e hipócritas. Sacando el cartel de: “¡a mí qué me importa!”. Creyendo que son inmortales, impermeables, diferentes, poderosos. Salieron de la oscuridad para florearse frente a los otros (nosotros) que los miramos atónitos a través de las ventanas. Se creen héroes cuando en realidad son villanos. Cientos y miles cubriendo las plazas y las playas, mientras el resto de los mortales (¿será por eso?), los miramos por la tele. Los villanos bien saben lo que pasa pero prefieren ser malos. Es que así son los villanos. Viven la vida entera esperando un minuto de gloria. Gastan sus días soñando con el momento en que los demás hablarán de ellos. No hay nada que los haga sentir mejor que mofarse de l...

REFLEXIONES DESCONFINADAS 2: TE QUIERO...PERO DE LEJOS

REFLEXIONES DESCONFINADAS 2: TE QUIERO…PERO DE LEJOS. Siempre me acompañó la certeza del primer abrazo aunque no lo recuerde; seguro un regalo de mi madre. Luego nosotros repetimos el ritual y abrazamos a nuestros hijos queriendo llenarnos de tanta felicidad y hacerla eterna.  Porque el abrazo, aunque   fugaz, tiene algo de apropiación, del deseo de no dejar escapar ese momento. Sí, ya sé que hay abrazos de compromiso o de ocasión. Pero yo no hablo de esos. Hablo de los verdaderos, los sentidos, los que surgen porque sí, los que no se calculan ni se piensan. El abrazo, vence a la distancia. Reta y desafía nuestro espacio individual para convertirlo en un lugar compartido. Cuando abrazás, tu corazón queda cara a cara con el del otro, para que se cuenten las cosas que la razón, esa tonta que vive en la azotea, no sabe contar. El abrazo entibia el alma cuando ésta se enfría de soledad o desdicha; o simplemente cuando algún invierno sorpresivo se cruza en nuestra v...

EL TABLADO

EL TABLADO Una tarde de febrero, de esas en que la noche se va a tomar el fresco a orillas del río y demora en llegar, el viejo volviendo del trabajo nos decía: “¿vamos al tablado?”. Sabía la respuesta desde mucho antes de formular la pregunta, lo delataba la sonrisa pícara que se dibujaba en su rostro, generalmente serio. Mamá movía la cabeza con una mueca alegre sabiendo que en realidad era él el que quería ir. Todos nos arreglábamos lo más rápido que podíamos. Nos lavábamos la cara y las manos, íbamos al baño porque era mejor que no te diera ganas después y te vieras obligado a correr a ocultarte atrás del plátano más alejado de la puerta de entrada. Mamá mientras tanto, preparaba algún refuerzo para achicar el gasto, se acomodaba el peinado casi inexistente de tanta tarea y se vestía “para salir”. Y así, los cuatro, pisábamos la calle Asunción rumbo al tablado que quedaba como a diez cuadras. Cuando tomábamos Piedra Alta, en lo alto del repecho donde cruzaba...

ROCHA: BALCÓN AL INFINITO

ROCHA: BALCÓN AL INFINITO Una botella en la playa desierta en una mañana de invierno, fría y extraña. Podría ser el resto de algún amor naufragado, pero no hay carta en su interior que me cuente el porqué de su presencia ni su origen. Solo ella vacía y desnuda. Miro al mar, río grande convertido en océano justo en este lugar, distinto aunque el mismo que baña el lugar donde vivo. Un camino infinito aunque imposible de recorrer con mis pies. Las olas golpean con fuerza las rocas de Punta del Diablo, esculpiendo con paciencia milenaria, pequeños huecos, cavernas que se agrandan minuto a minuto, siglo tras siglo. Nada es igual en este balcón al sur; nada es estático ni inmóvil aunque lo parezca. Desde el grano de arena que vuela a destinos desconocidos o la gota de agua que salpica la orilla para desaparecer anónima, sin sonido. Hasta el cielo hoy negro de tormenta o el viento que trae la tempestad. Esta extraña luz que deja más blanca la playa, que amarrona al...