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LA VIEJA DE LA VENTANA

  LA VIEJA DE LA VENTANA Poco a poco su rostro surgía desde la oscuridad de aquel cuarto, como la caricatura de un espectro pasado de moda que solo podía asustar a los distraídos. La luz difusa del sol oculto por los edificios que rodeaban mi calle, iluminaba con desgano aquella cara, descubriendo apenas el contorno de sus pómulos endurecidos por los años, los labios apretados y aquellos ojos chiquitos que aunque cansados de tanto mirar, retenían aún restos del brillo adolescente donde se reflejaba el ir y venir de la gente. Le llamábamos la vieja de la ventana. Ella gastaba sus días, asomándose al mundo a través de aquella ventana de vidrios pequeños y antiguos, escondida detrás de una raída cortina de voile que alguna vez fue blanca y que silenciosa, se movía al impulso de su arrugada mano. Siempre estuvo ahí desde que tengo memoria. Vivía en una de las casas más viejas y derruidas del vecindario. Una construcción de techos altos, paredes gruesas y ventanas enormes con ...

LA ÚLTIMA VENTANA

LA ÚLTIMA VENTANA Me hipnotizaba el mundo que descubren los rayos de sol que se filtran por los resquicios de la persiana que cubre mi ventana. Un universo antes invisible donde de pronto cobran vida miles de puntitos indefinidos, preocupados por llegar sin rumbo, a ningún lado. Un mundo extraño formado por motas de polvo que siempre están a pesar de los esfuerzos de mi madre por mantener todo limpio. Restos de hollín originado en la avenida que pasa a pocos metros de casa y harina que vuela y se escapa del molino de enfrente. Mi casa, la casa de mis padres, tiene una sola ventana. Desde que tengo memoria está allí. Esa última ventana de una fila que asciende hacia el cielo en el viejo edificio, se convertía en un refugio secreto, un lugar desde donde dominaba al mundo. Era mi puesto de vigía oteando el horizonte de treinta metros de asfalto y baldosas gastadas. Detrás de la persiana baja, veía pasar la gente y oía sus voces. Me dejaban fragmentos de frases de...