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¿Qué hago aquí?

Un blog...muy bien no sé en qué me estoy metiendo, pero escuché por ahí que es como una ventana para que puedas compartir con otros lo que pensás.

La verdad, a mi edad, con estos 58 años a cuestas y soñando con la jubilación, me suena un poco fuera de contexto; pero me da igual.

Quizás sea una de las cosas a las que me podría dedicar cuando llegue el retiro para no andar molestando por casa.

Entre las cosas que siempre he hecho, además de la música que es como mi conexión con el mundo, me gusta escribir, contar historias. Algunas reales, otras ficticias y otras, bueno, con algo de ambas.

En fin, hasta acá mi primera entrada.

Y como decía mi abuela: que sea lo que Dios quiera.

Chau.

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EL SÓTANO En homenaje a todos los que pasaron por él y dejaron en sus paredes, un pedacito de historia.  Mil gracias "Ficha" y "Chiche" por compartir generosamente conmigo sus recuerdos. Escaleras abajo, el aire se poblaba de historias, y también de fantasmas que ya habitábamos desde tiempos inmemoriales ese recinto, mucho antes de haber sido levantadas sus paredes y dispuestas las ventanas. Incluso antes aún, de que alguien (ya no recuerdo el nombre) bajara esos escalones nuevos y relucientes por primera vez. Por eso puedo con propiedad, contarles esta historia. En este viejo sótano ubicado en la esquina que forman las calles montevideanas de Magallanes y Lima (donde por un descuido del destino se unen el nombre de un conquistador con el de una ciudad conquistada), un grupo de amigos orejeaba las cartas de la vida entre risas, discusiones y copas mientras allá arriba, el loco mundo seguía dando vueltas y vueltas al sol. La luz amarillenta de las lamparitas Gene...

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